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Carta 023… ¡¡Vete tristeza, por favor vete!!: Un texto de Valentín Ortiz Rebolloso

Ébano, S.L.P., Por eso me quedó con mi dolor. ¿para que ver más caras bonitas o feas? Con la mía tengo, que no me llena ni el espejo que visito antes de salir a la calle, y frente al cual me doy cuenta de que mi desaliñado pelo, requiere una lamida parecida a la que se dan sobre su pelambre los gatos.

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Mis sentimientos, pese a lo vivido, hoy tratan de reacomodarse uno a uno, las lenguas almizcleras me pronunciarán en sus labios con hipócrita desprecio y se darán sus golpes de pecho, creyendo que el de arriba les perdona sus ruindades.

No volveré, para no enfermarme, a pronunciar su nombre ni sus benditas gracias, tal vez eso de mi lo digan por adelantado. Quizás pensando en que me agarraban ventaja alguna. A mí no me importa que ni me saluden o me achaquen mil falsos milagros. La vida es una rueda que tarde o temprano nos regresa los golpes, nos amuela de por vida, y entonces arrepentidos queremos pedir perdones, ya demasiado tarde.

Por eso nunca olvido una canción que mi padre me cantaba y me pedía que no la olvidara, porque para él era su padre nuestro, dicho de otra manera, era la lección no aprendida en la escuela que le hablaba de lo que era la dignidad, la solidaridad, el amor a su gente. Cuánta alegría me daba que él me cantará ” Sin fortuna ” y la otra de ” El Rey ” de José Alfredo, desde entonces lo supe que la gente sincera es la que en los tiempos más difíciles te da la mano, te agradece de por vida, le hace uno revisar minuciosamente los actos de su vida, se solidariza cuando lo golpean a uno sin motivo.

En mi vida mis amigos los tengo en buen lugar, donde tengo blindados mis sentimientos. Por ello a veces, cuando las circunstancias me lo impiden, ya les adelanté su oración, su minuto de silencio, mis lágrimas que en la vida poco había derramado y los versos que un poeta escribió para el amigo que nos deja. Mi vida está llena de heridas que aún no pueden cicatrizar y que, por ello, continúan supurando.

Mas no por ello, no debemos proseguir caminando por los caminos por más peligrosos que estos sean. Entre la vida y la muerte, solo hay un fino hilo que nos separa, y que al no aguantar la andada porque está estirada, éste se tensa y se rompe.

Hoy ese hilo se tensó en la vida de un amigo; se rompió para siempre y nos dejó una pena que nos hace sentir al irse que caemos al inhóspito vació. Duele el alma, que por más que yo me explico su existencia, la partida de un amigo para siempre.

El Poeta cita: Cuando un amigo se va, se queda el alma vacía… Las Circunstancias me obligaron a no irlo a despedir al pueblo, donde en vida, le hubieran sus gentes rendido honores.

Mis sentimientos poco a poco se van distensionando; la vecina que no sabe de la pena que me embarga. Le sube su volumen a la vieja grabadora que casi tiene la misma edad que ella: ” Tristeza por favor vete lejos “, en el idioma portugués se escucha…

Valentín Ortiz Rebolloso , Ébano, S.L.P., México a 17 de Noviembre del 2017

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