Home / Opinión / El periodismo: camino que conduce a ser enemigo público

El periodismo: camino que conduce a ser enemigo público

SLP, sin fecha.- Dicen que escribir no es un acto natural, por el contrario, es un acto contra natura, pues en su mayoría trata de describir lo que perciben nuestros sentidos e interpretarlo a nuestra realidad. No consideramos que las cosas se basten por sí mismas para existir, necesitamos pitarlas a nuestra satisfacción.

>

 

Medio comido, medio vestido y sin saber qué se encontrará, un periodista arriesga todo por nada. Es adicto a las endorfinas que se liberan al espinarse con la verdad, ya que ni la historia ni sus lectores le curarán las heridas, por el contrario, serán siempre ingratos. “¿Por qué no dicen la verdad? ¿Por qué dicen mentiras? ¿Eso no es lo que pasó?”, son algunos de los reclamos. Iracundo quien exige la verdad, o por lo menos una verdad, ya sea porque no le gusta la realidad o quiere que ésta sea otra. No se confundan, no trato de excusar la desinformación que se da, a veces sin intención, otras de forma dolosa. Sólo describo del otro lado del espejo, la voz que pide que todo sea diferente por que no puede ver su reflejo.

 

En un trabajo como el periodismo, uno de alguna forma debe ser omnipresente, omnisapiente, describir a gusto y disgusto, debe ser esa clase de ser humano aunque no tenga para el comer diario. Ese nunca será problema, al final la ingratitud siempre existirá . El que busca la verdad seguirá enganchado a buscarla y corre el riesgo de encontrarla, llevándose entre las patas a la familia,  su salud y hasta su vida. Los enemigos que se encontrarán durante el camino no sólo serán los funcionarios, autoridades, criminales, empresarios o la iglesia, en esta profesión, y sobre todo en México, el perro come perro.

 

Daniel Castro fue asesinado y la pregunta de quién fue es difícil de responder, él, como otros tantos, tenía muchos enemigos. Como periodista sabía muchas cosas que no se saben, se saben y no se dicen. Si uno trata de decirlas en conjunto, la propia sociedad se volcará en su contra, pues la sociedad se basa en las mentiras, mentiras que se tragan aún los más santos. Aún quienes pregonen ser santos emisores de la verdad serán enemigos, pues ellos, o bien creerán quienes son los únicos o bien querrán dar la verdad su modo. Daniel Castro en su carrera había sido testigo de muchos hechos que harían temblar a la sociedad potosina. Sin duda, se los llevó a la tumba creyendo que si no los decía viviría un día más. No era que no quisiera comprometerse con la verdad, pero sabía que nadie le podría ni querría apoyar si él la difundiera, como más tarde nos dimos cuenta.

 

Los valientes en México son desechables. En su portal buscó siempre expresar la verdad, retando al peligro y tanteando la suerte de salir intacto. Logró tomar fotografías que retrataban la realidad, la inseguridad y la indiferencia de las autoridades. No le importaba de quien viniera, si las vidas inocentes se perdían a él le aquejaba el corazón. Y así se fue ganando enemigos. Sin embargo muchos se hicieron de su trabajo, usaron su valentía para atacar cobardemente, lo que él siempre repudió.

Se dice que el ser periodista es estar en primera fila para ver como se hace la historia. Él fue testigo de varios feminicidios. Él fue testigo de la muerte de Enrique a manos de ministeriales en las Julias. Él fue testigo de la prepotencia de varios diputados, como pagaban mordidas a policías para conducir ebrios por la ciudad e impunemente amenazarle. Fue testigo de un funcionario de Gobierno del Estado en estado de ebriedad, que lo intimidó sólo por que se percató que éste era periodista y ahora, irónicamente, investiga su muerte. También estuvo cuando se accidentaron cuatro personas en la Feria de la Enchilada y como PC no actuó correctamente, denunciando el hecho. Pero lo más lamentable, él estuvo presente mientras un periodista le llamaba a un funcionario para extorsionarlo a base de la información que el propio Daniel había expuesto, dándose cuenta de las motivaciones reales de algunos son distintas y que simulan estár peligro, cuando Daniel fue quien realmente lo enfrentaba todos los días.Daniel sabía qué periodistas recibían de  diferentes poderes y niveles no sólo  pago para atacar políticos, sino también periodistas. Cada fin de semana fue testigo de las detenciones arbitrarias que las corporaciones policiacas llevan a cabo para reunir cuotas a sus superiores.

 

No sólo Daniel lo sabía, lo saben más periodistas, que saben más o menos cosas, lo saben todos y a la vez nadie. La muerte de Daniel no es por lo que sabía, fue en contra de él y de todos los que se atrevan a decir lo que saben.  Daniel hizo muchos enemigos, tanto políticos, policías, funcionarios y colegas. Pero entre estos tuvo también amigos, quienes en él veían la valentía que no se tiene para afrontar el mundo de mentiras. Daniel, siempre fue valiente y fue castigado por los cobardes, no quienes lo mataron, sino quienes, por repudiar la verdad, nunca le quisieron; y quienes creyeron todo lo que él dijo bajo tortura (él ya se había preparado para ser “detenido”) cuando él nunca en su carrera hizo juicio de valor sobre las personas muertas, sólo se atrevió a informar que se estaban perdieron vidas.

 

En Junio dije que si algo me llegaba a pasar, era culpa de la PGJE y de la SSPE, era el Estado, hace una semana lo recalqué y lo recalco ahora, es el Estado, el Gobierno de cualquier nivel, un político, un policía, un “colega”, así como lo fueron con Daniel.

No olvides seguirnos en Facebook

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.

.....