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Ni putas, ni pendejas. por: Marcela García Vázquez. (especial) / foto:Héctor M Guevara

“El feminicidio es un acto de odio y desprecio hacia las personas del género femenino, por eso se dice que “se asesina por razones de género”.

“Y cuando decimos que “a una  mujer la matan por el solo hecho de serlo”

 

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Suponer que las mujeres merecen la muerte por no sujetarse a los roles que les han sido asignados, por ejercer de manera libre su sexualidad, o por atreverse a caminar en sentido contrario de construyendo mitos y sentencias machistas que al invalidarse afectan los intereses de los hombres en su condición de privilegio, suponerlo es validarlo y es un acto de odio hacia las mujeres.

El feminicidio es un acto de odio y desprecio hacia las personas del género femenino, por eso se dice que “se asesina por razones de género” y cuando decimos que “a una  mujer la matan por el solo hecho de serlo”, significa que las motivaciones del agresor se cultivaron a base de un espeso recaudo de sentimientos de odio; de venganza, desprecio, rabia, ira, coraje, o de celos por la insoportable pérdida del control sobre el cuerpo y sobre la voluntad de la mujer. Al feminicida le duele perder el control sobre lo que supone que es de su propiedad; la mujer.

Por eso en este tipo de acto criminal se presentan, entre algunas de sus características, los cuerpos de las mujeres cercenados, mutilados, degollados, destazados y con el rostro desfigurado, cuerpos con señas de abuso sexual o violación, tortura que tienen como destino la calle, lotes baldíos o muladares, como signo del desprecio, de la ridiculización frente a los demás, como sello de su desvalorización.

A las mujeres no las matan por pendejas ni por putas, las matan por atreverse a pensar y a ejercer su sexualidad de manera libre, independiente y autónoma, las matan porque renuncian y denuncian la violencia, porque se niegan a fomentar el machismo cuando se niegan al amor romántico, las matan porque se atreven a presindir de un hombre para vivir con dignidad.

En San Luis Potosí se han registrado 19 feminicidios en lo que va de 2018, pero la Fiscalía del Estado solo reconoce 3 y 1 suicidio, porque asegura que el resto son crímenes cometidos en el ámbito de las relaciones entre integrantes del crimen organizado, como sí en este ámbito se estuviera exento de establecer relaciones de poder basadas en los roles de género.

Desde el 23 de julio de 2011 en que se publicó en el Periódico Oficial del Estado el decreto 649 por el que se adicionó al Código Penal el artículo 114 bis, que establece que la privación de la vida de una mujer se consideraba feminicidio, solo dos personas han sido sentenciadas por el delito de feminicidio.

La Alerta de Género no tiene mayor importancia como instrumento de presión para las autoridades del Estado, mucho menos para las del Municipio, por el contario, su emisión fue el instrumento que les liberó de soportar la presión pública, las denuncias, las quejas, reclamos y las manifestaciones de feministas que se movilizaron para obtenerla.

En lo que va de este año han asesinado a 19 mujeres en el estado de San Luis Potosí, el incremento de las cifras de feminicidio es el reflejo de la transformación de las relaciones sociales y económicas dentro de nuestro territorio. El proceso de industrialización ha traído consigo la llegada de nuevas empresas a la zona industrial, acompañadas de intensas olas migratorias que están alterando nuestras relaciones y las formas de apropiación de los espacios públicos.

Particularmente han alterado la dinámica de las relaciones económicas y la participación de los hombres y mujeres en el mercado. Las mujeres cada vez más han dejado sus casas para convertirse en trabajadoras asalariadas o emprendedoras respondiendo a la demanda de mano de obra femenina en fábricas de la zona industrial y en otras alternativas de empleo y autoempleo en el mercado,

Esta alteración de la vida económica de nuestro Estado ha generado la pérdida del control que los hombres históricamente habían tenido sobre la  vida y la voluntad de las mujeres.

Y así, entre la reconfiguración de la economía local –que no necesariamente significa que sirva para mejorar la vida de las y los ciudadanos- y el folclor de las “fiestas electorales”, en 2018 los casos de feminicidio se van quedando encarpetados, mientras 19 familias le lloran a sus muertas y los asesinos pasean por las calles al amparo de la impunidad.

 

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Comentarios:

Un comentario

  1. No nadamás, los casos de femenicidios se quedan en el tintero, ya todos los casos de los ciudadanos, así sean hasta infanticidio. La autoridad es corrupta e incompetente no resuelven ni los casos más elementales de justicia cotidiana conforme a un legítimo derecho.

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