El Olimpo: Historias de taxi

Por Hermes

taxi

Tal vez todo ser humano alguna vez se subió a un taxi por necesidad, comodidad, rapidez o simplemente para hacer más fácil su traslado; muchas veces, a pesar de su mala fama, se puede encontrar con operadores del volante conscientes, serviciales y buenas personas, y  al igual que los cantineros, deben de tener un cierto sentido de psicología, para lidiar diariamente con la infinidad de pasajeros.

En esta ocasión por necesidad conocí a dos personajes que me llamaron la atención: Primero por su manera de conducir respetuosa, y la segunda por su plática y las historias que escuche en el breve viaje por la ciudad.

En primer lugar Juan, fue quien comenzó con su plática amable, a pesar de ser ya pasada la medianoche, y como siempre hablar del clima, esa noche era agradable, y me señaló nombre, pero en ocasiones en la Huasteca a estas horas esta el termómetro a mas de 20, le conteste afirmativamente y le pregunte

– ¿Usted es de allá? – No, la vida me llevo por allá; yo fui empresario del espectáculo. – ¿Cómo?  -Si de eso que ahora llaman los giros negros.

Y prosiguió: Sí desde bien chavo me metí a trabajar en esa onda, fui desde mesero cantinero hasta gerente y después dueño de un lugar para diversión nocturna. Trabaje aquí en San Luis, con un europeo que abrió el primer lugar de ese tipo, por la carretera 57. Una buena persona emparentado con una familia potosina y que tuvo la visión de poner este negocio que para muchos es algo impronunciable, pero muchos alguna vez v ana estos lugares.

El empresario a pesar de sus constantes viajes a Europa mantuvo este negocio muy bien, al grado que sigue funcionando, pero lo que uno ve, solo es a veces diversión; es una verdadero trabajo, porque a pesar de lo que se ve, hay que trabajar y estar atento, pues todo mundo quiere ganar. Este lugar comenzó a funcionar hace más de dos décadas, primero como restaurante y luego como lo que ahora es.

Después de estar varios años con ellos y conocer perfectamente el negocio, me apoyaron para probar suerte y me fui a Ciudad Valles y ahí pues puse uno de los primeros “tables”. Estuve como dos o tres años, pero pues la situación cambio, me fue mal y cerré. Y ahora ando de taxista. Sin embargo, no olvido esos años de trabajo y desvelo con trasnochadores. Por eso ando de noche; extraño las desveladas, – termina el viaje -. Juan se emociona de volver a recodar ese lejano y corto pasado entre humo de cigarrillo, bebidas y mujeres bellas, como lo describe muy bien la vieja canción Virgen de Medianoche, que hiciera famoso a Bienvenido Granda.

Por su parte Don Gerardo, es un potosino que no solo conoció los desiertos de Colorado sino también las playas de Miami, el magnífico clima de Los Ángeles, como él mismo lo describe: El trajinar de la Gran Manzana, como Nueva York, y el largo y ancho del territorio texano.

“Y todo lo conocí por el volante”, – afirma orgulloso -, mire hace como 20 años, me fui a buscar el “sueño americano”, primero a Texas, de “mojado”. Para qué le digo que con papeles. Trabaje de todo: Mesero, lavaplatos, jardinero, de ayudante general. Precisamente al trabajar en una empresa de alfombras de ciudadanos árabes, vi como batallaba un chofer para acomodar un camión, y que les urgía descargar.

Como observé que no podía, le dije “¿te ayudo?, ya estás muy desesperado”, aquí en San Luis, yo era chofer de este tipo de camiones. Rápido lo hice y me llamo el jefe de embarques, pensé que me iba a regañar porque estacione el vehículo y me dijo, entre español mocho e inglés, qué porque no había dicho que sabía manejar camiones, y conteste, “pues no me preguntaron”. A partir de ahí comenzó mi carrera en este tipo de empresas ganando 9 dólares la hora.

En este trabajo, laboré con árabes, libaneses, iraníes, siempre en el transporte de alfombras. Viaje por todos los Estados Unidos. En ocasiones me establecí en las ciudades donde le dije, pero siempre de ilegal y la suerte me acompaño: Nunca me detuvieron para pedirme mi licencia, que por cierto era de aquí de San Luis Potosí, y después tramité una por allá y afortunadamente me la dieron haciendo uno que otro truco legal.

Llegue a ganar 16 dólares la hora, un buen sueldo, pero acuérdese que allá se gana en dólares y se gasta en dólares; sin  embargo mande lo suficiente para dar estudio a mis tres hijos, pagar su universidad y comprar este taxi.

Las propinas era buenas, dice sonriente, pero lo mejor de todo, fue una ocasión en Nueva York: Estaba en la tienda y vi entrar a una mujer elegantísima, con un vestido rojo espectacular; escultural para su edad y con una peluca o pintado el pelo de rojo, muy platinado, y me llamó la atención. Teníamos prohibido hablar con los clientes, y me atreví a preguntarle, más que nada a cerciorarme, de que era ella Celia Cruz, y me dijo sí soy yo, ¿Eres cubano? No mexicano, y contestó: “hombre a esos los adoro porque yo y este, – señalando a un hombre moreno y de pelo cano -, ahí triunfamos con la Matancera, por eso los mexicanos los amo y también mi esposo”.

Señala todo el tiempo estuvo por allá no tuvo la intensión de regresar, pues bien sabía que no podría regresar a trabajar y entrar fácilmente como indocumentado. “De hecho quise obtener la ciudadanía, pero no se pudo. El abogado, me dijo: Es que tu problema fue trabajar siempre con gente del Medio Oriente, así no se pudo. Mejor regresé a mi tierra a darle en el taxi.

Pago la carrera y vuelve  a decirme: -¿No me cree verdad?, – ¿De que oiga, de lo de Celia Cruz? Claro que sí, -veo su gafete -, claro que si mi buen Don Gerardo, y me despido corriendo para llegar a mi trabajo.

CABALLO DE TROYA .–  Un dicho de un buen amigo, dice que “En este San Luis en la política todo es mentira y solo tiene verdad la lucha libre”. Es muy cierto. Si bien muchos ya se comienzan apuntar para pensar en la candidatura para la gubernatura, parece que alguien, a pesar de todo tiene muy claro que el poder es poder, y como quinceañera pasea a un secretario y afirma que será el ungido. Y esa persona no es precisamente el mero jefe, pero según dice, es el verdadero. Y acuérdese del viejo dicho: Detrás de alguien, siempre habrá alguien, o como dijo el Chapulín Clorado, ¿esa es la idea no?.

INFRAMUNDO.–  Los dimes y diretes, acerca del caso Marcelo de los Santos siguen y seguirán, pero lo más de extrañar es que muchos concuerdan que el Contador saldrá bien librado. Al tiempo, al tiempo…

SUPRAMUNDO.–  Parece que la líder del SUTSGE, Bernandina Lara, le juega o se hace. El paro laboral al que llevó a sus agremiados, no solo hace que quiera demostrar el musculo, y su capacidad de presión. Sin embargo lo que se arregla debajo de la mesa o por encima, ya quedó, y terminara como la heroína de la película la próxima quincena.

Y si no se cumple ese acuerdo, será porque ella misma lo rompió arriesgando la tranquilidad económica, no solo de sus afiliados, sino la de otros, quienes están en otros sindicatos. La factura la cobra la historia cuando sale a flote la verdad.

 

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