Vengo a pedir que me perdones: Un texto de Valentín Ortiñz Rebolloso

Para L. V., La Rosa del Mezquital.16423153_1236153193105874_8782841470640559566_o

Ébano, S. L. P.- Negar que no dueles, después de que ya no estas a mi lado, es encubrir mi cobardía dentro de mi disfraz de querer ser hombre.

No tengo la fecha exacta de cuando llegaste a mi vida, ni que me costó en mi demasiado reacomodar mis sentimientos hacía ti, por todo lo que los otros, los que giraban en contra ruta de nuestra orbita, lo decían hasta el cansancio maldicientemente.

Y entre en un caos que me es aún permanente; que me hace delirar por los fantasmas que me persiguen; algunos amorosos, otros despreciándome.

Ahora que los dos estamos muy distantes, que transitamos rutas que un día en mi dejará de ser mi constante, silencioso tormento, que a diario pese a que las semillas que en tu vientre germinaron, florecieron y transitan despidiendo sus fragancias de alegrías y de tristezas en esta tierra , aun ni así soy un ser feliz.

Ahora lo sé y me doy cuenta que el vivir solo, es un doloroso parto: Es el ir muriendo pese a que los alimentos que nutren el cuerpo uno los tenga lo más cercano.

Mi alma siento, – si es que en verdad en mi existiera en estos días -; una gran parte de ella se me ha fugado, no se lo he contado a nadie, ni a mis hijos porque no quiero que carguen con penas ajenas, aun sabiendo que ellos las intuyen.

Viejo estoy de todo, de huesos y de sueños, mis ansias de vivir son ya pocas, me resistiré a vivir, hasta cuando el día final de mi calendario biológico, se arrancado de tajo.

Por eso estoy aquí, no para justificarme, ni para que ante los ojos de nadie, si es que me vieran, ni para con falsos pretextos, decirte que te quiero, que aun te sigo queriendo pese a que ya no me escuches.

No toda la vida que viviste a mi lado fue de melosidades de mí para ti; tal vez fue más de amargosas hieles, ni de un golpe que hubiera abierto una herida en tus carnes al descubierto.

Tal vez la única de ellas fue aquella en que te dije torpemente que por despecho de aquél amor que me abandonó por otro, traté por todos los medios de traerte a mi lado, que por venganza a tus padres y hermanos, me decidí a secuestrar tus sueños buenos de ti .

Sueños que en otro buen samaritano, hubieran sido la bendición santa de su Dios que en mí, una duda lo fue por un buen tiempo, y que ahora me doy cuenta, cuán equivocado lo estaba.

Tarde me llegó el arrepentimiento.

No quiero que tu recuerdo me carcoma y me haga fantasma de un flácido perro aullando cada noche, por eso estoy aquí… Alguien apura un tabaco envuelto en papel arroz, al término de sus oraciones por ella….

Valentín Ortiz Rebolloso, Ebano, S.L.P., México, Enero de 2017.

Comentarios:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.

Botón volver arriba
WP2Social Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Cerrar