Carta para Candelaria a la que le quité la paja.

Un texto de Valentín Ortiz Rebolloso

Cande:

Si no fuera por ese bolín de picadillo y de puerco en salsa verde o roja con su buen atolito de piña, ni estuviera aquí soportando el viento frío, ni mi cuerpo temblando y a la nostalgia que no sé si esta quisiera verme tres metros bajo tierra por la tristeza de su ausencia o porque quiere que yo le implore de rodillas me perdones y te cuente de mis sueños.

Ya no te hagas la orgullosa, ni me tires a lurias. Bien que hasta que me llegan sus suspiros, cada que le pregunta a Júpiter de que si es cierto, por lo que por usted pienso.

No me preocupa en lo más mínimo, si de mí se burla. No me impacientaré ni perderé la compostura, en esta vida se pierde o se gana asegún sea la suerte o las ganas que uno le ponga por cazar a la paloma.

Bolín Huasteco

Usted, con todo el respeto, es una paloma guerrera tigre, que lo amoroso lo tiene blindado por tanto golpe.

Ésta noche sin que usted se dé cuenta, seré ese viento frio y tibio que la despertaré por un buen rato y sabrá porque le contaré de mis secretos.

Candelaria es usted en mi vida el Gran bolín huasteco que me predijo mi abuela que mis labios probarían.

Quede en paz y no se turbe.

Euquerlo

 

Valentín Ortiz Rebolloso / 2 de febrero de 2021

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