Carta adelantada, casi para despedirme de Panuncia

Un texto de Valentín Ortiz Rebolloso.

Rancho Los Matorrales, del Ébano de Doheny hoy de Don Pin, a 5 de febrero de 2021.

Panuncia:

No creas que no tengo miedo de irme, lo que me hace mantenerme firme, sostenerme de pie, son tu mirada, tus besos y tus caricias que transportan a otros universos.

En ratos sí que me acobarda esta pandemia loca, y más cuando a mi paso me topo con esos insensatos que no guardan distancia y no llevan el cubre bocas.

Si la muerte llegará, no estando próxima a tus labios, tibia piel en comunión con usted en ese momento. No maldiga su suerte y ni me llore, no hay destinos a perpetuidad privada.

Téngame presente siempre, porque yo jamás en mi orfandad me canse de repetir su nombre:

Panuncia.

Solo cuídame a mis chiripas, y al último reintegro concebido en el último jalón de mi existencia, y es que, a mi edad de los 65 años, lo presiento que estoy a punto de levitarme al cielo.

Pido a mi eterno Dios y a esa pandemia, que no me haga efectiva la pesadilla.

Te quiero mi adorada flaca. Tu Hidalgo Caballero:

Landárico.

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