Ave negra. Un texto de Valentín Ortiz Rebolloso

Ébano, S. L. P.- Quedarme y no, es la disyuntiva que desquebraja mi vida y la de los que dudan sea lo cierto.

Preferible dejar tu vuelo a otro cobertizo de distante o próximo puerto, que vivir enclaustrado en mi desgracia. Declaro, y no de impotencia , ¡vete! aunque te lleves lo que ya es mío y que ni cambiando de nombre, de patria, borraras de piel adentro.

Ahora sí que reconozco, que la bruja de mi madre, a la que así le decías al verla a mis espaldas, razón la tenía.

Es difícil pronunciar en mi te quiero, porque los que a mi alrededor giran, y que son tus retoños, les agrandarías su dolor por siempre ¡Vete y sé feliz con el viento que empuja tus alas!

No te preocupes si por ti, de mis ojos cada noche, en mis sueños, emergen lágrimas, y balbuceo un ¿por qué lo hiciste de irte de mi lado?, cuando nunca dejé de amarte siempre.

¡Vete ave negra de mal agüero!

Ya ves que los polvos de la gallina ceniza, revueltos con tierra del cementerio, que tanto en mi cama esparcías, en mi no hicieron mella.

¡Vete, vete!, con dolor te lo digo, dejaste de ser mi sombra y todo.

Valentín Ortiz Rebolloso / 13 de Julio de 2021

Principio del formulario

 

 

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Cargando Captcha...

Botón volver arriba
Cerrar