Carta para Segismunda Rancho » El Chingadazo «, 25 de agosto de 1981; Un texto de Valentín Ortiz Rebolloso

De un pueblo Antiguo al pie de la Sierra Cueruda
Ébano, S. L. P.- No hay saludos , porque ya te adelanté demasiados. Usted fué el punto exacto en donde se unieron las dilatadas líneas paralelas….nuestros cuerpos lo denunciarón al introducirse el haz del furtivo relámpago a nuestra madriguera.
Acto seguido ¡ Alabado sea el Santísimo, gloria a Dios, aleluya, aleluya!
De felicidad levitamos su agradecimiento.
Si nuestros padres, el temor a quebrantar paradigmas los hubiese acobardado, ni ajolotes fuéramos sobreviviendo en este pantano.
Leer a Kafka y al cocodrilo Huerta alienta no renunciar al amor rebelde por siempre. Por eso supe que ahora o nunca tu eras la elegida para no ser isla. Segismunda, no se te ocurra borrarme por siempre de tu vida , recuerda que si aquello no se me hubiera atravesado, lo nuestro estuviera vigente.
La culpa fue por las circunstancias; alguien nos echó tirria con sus maloras. Era su vida o la mía; ni para que arrepentirse del pasado. Lo hecho, hecho está.

Aún te quiero mi florecita de blanca y pura chocha .

Tu
Barbosilla


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Cargando Captcha...

Botón volver arriba
Cerrar