El Sombras; un texto de Valentín Ortiz Rebolloso

Ébano, S. L. P.- Geras, usted tiene todo para ser grande; eso sí es que usted se decidiera en mantenerse firme de no traicionar su conciencia y la historia de sus mentores.

Recuerda que éste se gana con dignidad y no arrodillándose. Usted tiene mucha capacidad, como para no traicionar su propia sombra.

«El Súper muñeco» se carcajeaba de los que nunca dejaron de ser bufones, porque así consideraban que vendiéndose al mejor postor expiaban sus mediocridades y cobardías trasmitidas por el Espíritu Santo, y ellos a sus hijos con el mismo mal ejemplo.

– Uno de ellos hasta se jactaba de comentarle a los amigos que a su alrededor esperaban turno para votar, que lo hacía por primera vez.

– Padre, te pregunto, ¿debo de votar por los de su ex partido o por lo que hoy tienen el poder?

– No quisiera tener un hijo universitario que le pregunte a su padre por el quién votar; pobre de este muchacho que no puede desconceptualizar su pobre realidad. Esta patria requiere de hombres y mujeres que la sirvan para rehumanizarla y enterrar la corrupción que hace posible que en los palacios de los pueblos la desangren muchos, que en ellos parasitan.

– No olvides los juicios sabios del Súper Muñeco que si él fuera un estudiante universitario, la Universidad le hubiera cambiado éste mal que aumenta cada día, fue el culpable de cargárselo. Si en este pueblo todos nos armáramos de los de más de un peso, no estuviéramos escribiéndole cartitas al dizque salvador de los cielos.

A este pueblo se lo acabaron los falsos cucos bandoleros; » El Ojo de Vidrio » era más Santo bondadoso al igual que » Chucho el Roto » que los que por años nos han gobernado.

Geras: Estudie mi muchacho, no le hace que sea para curita, pero de esos que su evangelio lo predican en favor de los que nada tienen; usted mi muchacho tiene madera, no de agachón achata nalgas en las bancas de la plaza, no mi muchacho. Usted que sí tiene madera de un Cristo rebelde, trasformador del mundo.

Fragmento de » El Sombras» de V.O.Rebolloso / 13 de Septiembre de 1977

 

 

 

 

 

 

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