Balada de un sensato loco para no perder la memoria; Un texto de Valentín Ortiz Rebolloso

(Fragmento)

Ébano, S.  P.-. Recuerda que los inquebrantables, podrán soportar los peores golpes en la vida, menos a los hipócritas que presumen literalmente, pronunciar versículos de memoria para limpiar sus pieles de ovejas lobos…

En toda vida de un ser que no desea ser excluido por los otros, invisibles, falsos visibles, hay un ser, sea hombre o mujer, más allá de los Dioses, que salvarán la humanidad.

Ésta tierra no puede ser de los esclavos que su propia conciencia carcome en sueños.

En una carta que me escribió mi padre, estas frases me citaba en una carta, y remataba antes de reubicarla: Nunca seas perro de oreja y vil gusano.

Mi madre ante una taza de hirviente café, a la cual le soplaba sus nubes del vapor, que sobre ella se levantaban, también empujaba su melancolía.

Al escuchar a mi padre, su memoria desempolvaba aquel recuerdo, de cuando su madre en vez de cantarle una canción de cuna, la arrulló para dormirla con » La Internacional «; una madrugada en que acompañaron al abuelo a hacer guardia en aquella huelga contra la Huasteca Oíl Company.

Las gentes de estos pueblos, un día desenterrarán su fe para poder alejar la cultura que envilece y corrompe las conciencias de las presentes y futuras generaciones.

Mi madre en esto pensaba, cuando estaba por darle otro sorbo a su café, y a sus galletas de animalitos, una mordida

Valentín Ortiz Rebolloso / 10 de octubre de 2021

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