De Polvos y olvidos, entre uno y otro cafecito/19 de octubre de 2021. Un texto de Valentín Ortiz Rebolloso

Ébano, S. L. P.- ¿Don Epigmenio, usted alguna vez ha tenido el gusto de leer un libro de Jack London, escritor norteamericano? Él fue   el autor de » Colmillo blanco » y » El Llamado de la selva “.

Alguna vez este escritor citó la siguiente pregunta en uno de sus textos.

¿Qué es un perro de oreja?  Algunos periodistas analistas, como Don Fidel Briano la describieron crudamente:

» Un perro de oreja es aquel individuo al cual sus amos le dan cierto poder para reprimir al pueblo trabajador».

Esto me lo aprendí de memoria cuando estudiaba la primaria, gracias a las enseñanzas de mi maestro Burgos.

– ¿Y por qué no estudió para Licenciada Doña Carmenchu?

– No me haga que recuerde cosas tristes, párele, párele ni lo piense, que de eso no estamos hablando.

– ¿No se le hace que en nuestros pueblos hay tipos semejantes a estos, que bien pudieran ser que por su actuar, el pueblo tuviera el derecho, que les otorgara este vergonzoso calificativo de que se les llame: ¿ser perro de oreja?

– No pos si, aunque me duele porque esos pueden ser hasta de mi familia.

Desafortunadamente los que sufren la represión en carne propia por estos son aquellos que están entre parámetros de la línea delgada por la falta de un empleo digno, que les deshumanice su vida y la de su familia.

– Ah que Doña Camenchusita, no se preocupe por estos.  A cada injusto beato, mañana la vida les dará  vueltas , recuerde que todo lo que sube cae y entonces, ni quién los fume….

-A’i nos vemos Don Epigmenio, se me olvidaba que dejé los frijoles cociendo sobre la lumbre.

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