





Al poniente de la ciudad de San Luis Potosí, en la colonia Rinconadas, la Capilla Milagrosa de María Desatadora de Nudos se ha convertido en un punto de encuentro espiritual para cientos de fieles que acuden diariamente al interior de la parroquia María Madre de Gracia, atraídos por una devoción que crece de manera constante y silenciosa.
Desde el acceso al recinto, el camino hacia la capilla sorprende por la presencia de miles de listones blancos anudados, colocados por devotos como símbolo de las peticiones elevadas a la Virgen. En el interior, otros cientos de listones de colores decoran el espacio sagrado, representando agradecimientos por favores recibidos, testimonios visibles de fe, esperanza y gratitud.
La advocación de María Desatadora de Nudos tiene su origen en una pintura del artista alemán Johann Georg Melchior Schmidtner, realizada alrededor del año 1700. En la obra, la Virgen María aparece rodeada de ángeles, iluminada por el Espíritu Santo, mientras desata cintas llenas de nudos que simbolizan las dificultades humanas, al tiempo que pisa la cabeza de la serpiente como signo del triunfo del bien sobre el mal.
Esta imagen mariana es interpretada como una alegoría del auxilio maternal de María ante los problemas de la vida cotidiana, aquellos “nudos” que parecen imposibles de resolver. La devoción enseña que, mediante la oración constante, su amor puede conceder peticiones y ayudar a destrabar conflictos personales, familiares o espirituales.
Aunque existen templos y santuarios dedicados a María Desatadora de Nudos en distintos puntos del país, como Cancún, San Pedro Garza García y Querétaro, la capilla ubicada en San Luis Potosí destaca por la intensidad de su vida devocional y por los símbolos que la rodean, convirtiéndose en un espacio donde la fe se manifiesta en cada listón anudado y en cada oración susurrada por quienes buscan consuelo y esperanza.