La Coatlicue, La Soga al cuello. Por Gandhi

No habrá un solo ámbito de nuestra sociedad que no sea impactado por la importancia de tener esas tecnologías en el país. Isidoro Gitler. Investigador del IPN.

Yo todavía no sé qué es peor, que Andrés Manuel no sea Claudia, o viceversa. Quiero pensar que soy capaz de imaginar cómo habría sobrellevado una situación tan compleja como la actual el expresidente Andrés Manuel López Obrador. Sin temor a equivocarme me atrevo a afirmar que ni siquiera el “culiacanazo” se asemeja a la crisis política derivada de la política exterior del presidente Donald Trump. Claudia Sheinbaum Pardo está en la posición más compleja de todas las naciones y presidentes del mundo, vamos, ser vecina del presidente norteamericano más intolerante, pendenciero, incongruente y revoltoso de la historia no es cualquier cosa, al tipo no hay idea que le parezca estúpida, y tampoco pareciera respetar las viejas normas que nuestros antepasados construyeron para evitar que se repita una vez más un conflicto armado transcontinental que evidentemente terminaría con la coexistencia humana tal como la conocemos. Con el desarrollo de la inteligencia artificial y la computación cuántica los seres humanos estamos a un paso de la comprensión de los grandes enigmas del universo, y también a un paso de la extinción. China y EEUU se encuentran en una lucha encarnizada por liderar el mercado de las innovaciones tecnológicas y la inteligencia artificial. La guerra fría del siglo XXI es por llegar primero a la meta, ya saben, descifrar el genoma humano, encontrar fuentes de generación de energía mejores que las actuales y más económicas, pero que su existencia provoque un menor impacto al medio ambiente. Ya no se trata de llegar a la luna, primero vamos a mirar hacia adentro, hasta la más remota célula de nuestra imperfecta anatomía. La humanidad ha sido capaz de cometer las peores atrocidades, aquel que tiene una ventaja no dudará en utilizarla para dominar al otro, y si lo hace, tarde o temprano se arrepentirá. ¿En verdad queremos que un ser humano tenga ese poder? ¿Sin principios éticos o morales? ¿Sin escrúpulos?

La presidenta Claudia Sheinbaum hizo el anuncio a finales del año pasado, México tendría una supercomputadora. La construcción comenzaría en enero del 2026 y aproximadamente un año después tendría que estar terminada, y en operación hasta el 2028. Tan va en serio el proyecto que una misión de 177 investigadores “paisas” están en Barcelona -Spain- capacitándose en el Barcelona Supercomputing Center (BSC) procesando datos nacionales para problemas urgentes, pero no se preocupen, todos nuestros datos están bajo protección soberana. Todo iba bien, hasta que chilló la rata, resulta que lo que la doctora Claudia está planeando es que esa súper chingadera se encargue de algo que nos da miedo a todos, cobrar impuestos y detectar fraudes fiscales. Reconozco que eso sí no lo vi venir, y créanme que, aunque a pesar de suelo jactarme de que puedo advertir hasta el dulce aroma de la traición, jamás imaginé que una mujer mexicana sería capaz de albergar en su corazón tanta maldad. Y es que lo que para unos es disciplina financiera, para otros es pérdida de libertad y el fin de la procrastinación tan habitual y característica del mexicano promedio. Si por lo menos con eso obligaran a los potentados a pagar lo justo, estaríamos de acuerdo de que no importaría, porque todos sufriremos el mismo dolor, pero desafortunadamente no es así, nunca dejaremos de ser mexicanos. Como dijera en una entrevista el entonces presidente Enrique Peña Nieto, “la corrupción es inherente a la naturaleza del mexicano” -incluso yo diría que inmanente. Fue lo más honesto, inteligente, sensato y certero que dijo el presidente Peña en su sexenio y todos lo censuraron hasta que se retractó, esa gran cualidad que tenía el ex presidente priista para hacer enojar a todo México. Nunca te olvidaremos EPN, siempre estás en nuestras oraciones y corazones, nos hiciste soñar, pero no supiste prepararnos para lo que vendría.

Ahora que recibimos la encomienda por parte del presidente Trump de acabar con los capos de la droga que envían los cargamentos de fentanilo y metanfetamina para la nación del norte creo que deberíamos institucionalizar un protocolo secundario y agregarse a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en sobre cerrado y con la leyenda “ábrase en caso de una crisis política”. Para el vecino de pelo naranja su solicitud resulta muy razonable, “limpia tu patio porque se me brincan las ratas para mi jardín”. El presidente Trump dijo en tono condescendiente que la presidenta de México le cae bien y que no le cabe duda que es una buena mujer, desafortunadamente no gobierna este país por que los cárteles son el verdadero poder. También aseguró que un día cualquiera que se amanezca de malas va a venir a sacar de su madriguera a los traficantes que envenenan a los inocentes jóvenes norteamericanos. Si ya fue a Violenzuela a -secuestrar- cumplimentar una orden de captura contra el presidente en funciones de otra nación, violentando el derecho internacional, las buenas costumbres y el manual de Carreño, mucho que se va a detener a pensar en el “que dirán” cuando se decida venir a tocar la puerta de los líderes de las organizaciones criminales. No importa que la presidenta de México repita diez mil veces su mantra que trae de moda, el de que dice: sí nos coordinamos, pero jamás nos subordinamos. Me preocupa con quienes se anda juntando recientemente la jefa del ejecutivo, en ese mundo globalizado, uno tiene que saber elegir sus enemigos, y también quienes son sus aliados. Ojalá ya pronto tenga su híper mega súper computadora para que le consulte cuál si fuese un moderno oráculo de Delfos si se puede poner con Sansón a las patadas. Por lo pronto eso de andar fiando combustible a precio preferencial a los cubanos ya dijo Trump que no está bien, el tipo sabe que, si quiere alentar a los disidentes cubanos en la isla, primero tiene que matar de hambre al gobierno socialista, eso para favorecer las condiciones de un golpe suave.

Que, por cierto, con eso de la supercomputadora mexicana por lo menos eligieron un nombre machín, Coatlicue. La señora de la falda de serpientes, su carácter era la encarnación de la dualidad absoluta, la dadora de vida y la señora de la muerte. Con su collar de manos, corazones y cráneos es quizás la representación simbólica más precisa del principio cósmico de la religión mexica, la reciprocidad sagrada entre la vida y la muerte. Su inexpresión me recuerda mucho a la presidenta, esa permanencia genérica de un rictus, tanto que cuando sonríe sorprende y aterroriza, su sonrisa es un ligero doblez en el labio superior, parecido a la micro décima de segundo que antecede a un escupitajo. Es posible que la Coatlicue signifique un antes y un después en la historia de ese país. Ojalá que esos 314 petaflops sirvan para que alguien nos ayude a develar los misterios que como sociedad nos han atormentado a lo largo de nuestra historia. ¿Quién mató a Colosio? ¿Fue Malinche realmente una traidora o simplemente era un animal político? ¿Nos hubiera ido mejor si Maximiliano hubiera ganado la guerra contra los republicanos?

Sin duda Coatlicue serán los seis mil millones de pesos mejor gastados en la historia de México. O la pifia del sexenio de Claudia.

@gandhiantipatro