Washington. El llamado “Reloj del Juicio Final”, un indicador simbólico creado por científicos para representar el riesgo de extinción de la humanidad, se colocó este año a solo 85 segundos de la medianoche, la posición más cercana al punto final desde su creación hace 79 años. El ajuste representa un avance de cuatro segundos respecto al año anterior, cuando se encontraba a 89 segundos, reflejando un incremento en las amenazas globales.
El Boletín de Científicos Atómicos, organismo encargado del reloj, explicó que esta proximidad se debe a una combinación de factores críticos, entre ellos la expansión de los arsenales nucleares, el debilitamiento de los tratados de no proliferación, el avance del cambio climático y el aumento de tensiones geopolíticas entre las principales potencias. Los expertos advirtieron que estos riesgos se están intensificando en lugar de disminuir.
La presidenta del Boletín, Alexandra Bell, señaló la decadencia de la cooperación internacional como uno de los principales factores del deterioro del panorama global, y cuestionó las decisiones del gobierno del presidente Donald Trump, al considerar que están debilitando décadas de esfuerzos de control de armas y políticas ambientales. Bell advirtió que el retroceso en estos ámbitos aumenta la inestabilidad global y reduce la capacidad de respuesta ante crisis planetarias.
Por su parte, Daniel Holz, presidente del Comité de Seguridad y Ciencia del Boletín, afirmó que las grandes potencias se han vuelto más agresivas y nacionalistas, lo que incrementa el riesgo de conflictos y crisis globales. Subrayó que la falta de rendición de cuentas de los gobiernos ante sus ciudadanos históricamente ha derivado en violencia, inestabilidad y sufrimiento, una tendencia que hoy vuelve al mundo más peligroso.
Durante la presentación también participó la periodista y Premio Nobel de la Paz, María Ressa, quien alertó sobre la crisis del periodismo y el papel de las plataformas tecnológicas en la desinformación. Ressa llamó a rediseñar las tecnologías digitales con enfoque en derechos humanos y a financiar al periodismo como infraestructura crítica, al considerar que una sociedad informada es clave para enfrentar los riesgos globales que simboliza el “Reloj del Apocalipsis”.