– Recuerda que no todo lo que circula en plataformas digitales corresponde a la realidad.
San Luis Potosí, S.L.P.- La doctora María Magdalena Montserrat Contreras Turrubiartes, integrante de la Unidad para la Igualdad de Género y Derechos Humanos de la Facultad de Psicología de la UASLP, llamó a la comunidad universitaria a reflexionar sobre el impacto que las redes sociales tienen en la salud emocional, al advertir que estas plataformas muestran solo una parte limitada de la vida de las personas.
La académica explicó que las redes funcionan como un filtro: cada usuario decide qué compartir, y la mayoría opta por mostrar momentos agradables, dejando fuera experiencias difíciles o dolorosas. Esto genera la percepción de vidas “perfectas”, cuando en realidad se desconoce lo que ocurre fuera de la pantalla.
Contreras Turrubiartes señaló que muchas figuras públicas e influencers proyectan estilos de vida llenos de bienestar, lujos o diversión constante. Sin embargo, cada vez más jóvenes reconocen que parte de ese contenido no refleja la realidad, pues también existe manipulación, exageración o falsificación de situaciones.
Al analizar la exposición constante de algunas personas en redes, la especialista comentó que ciertos mensajes o publicaciones pueden reflejar dificultades emocionales o sociales. Subrayó que es importante que quienes consumen este contenido aprendan a identificar señales de malestar y comprendan que las redes no siempre muestran el contexto completo.
Por ello, destacó la necesidad de dialogar con niñas, niños y jóvenes para fomentar una mirada crítica sobre lo que ven en línea. Recordó que es imposible mantener un estado permanente de felicidad y que las variaciones emocionales forman parte de la experiencia humana.
Finalmente, invitó a las y los estudiantes a actuar con responsabilidad en el entorno digital: ser cuidadosos con las personas que agregan, con el contenido que comparten y con la forma en que interpretan lo que observan en redes. Recalcó que la vida cotidiana, las relaciones reales y los vínculos presenciales siguen siendo fundamentales para el bienestar emocional.