Diagnóstico universitario revela deficiencias en cultura del agua y riesgos en el consumo en la zona metropolitana

– El estudio identifica prácticas de riesgo, desinformación y la necesidad de fortalecer la corresponsabilidad social, económica y gubernamental.

San Luis Potosí, S.L.P.- Fortalecer la cultura del agua y promover el cumplimiento de la normativa vigente son elementos esenciales para garantizar el derecho humano al agua y al saneamiento, especialmente en contextos donde persisten prácticas de consumo inadecuadas y falta de información, señaló la doctora Violeta Méndezcarlo Silva, profesora investigadora de la Facultad de Derecho Abogado Ponciano Arriaga Leija de la UASLP e integrante del área jurídica del Grupo Universitario del Agua.

La académica explicó que, a partir de estudios realizados en la zona metropolitana, se buscó identificar el nivel de conocimiento y las prácticas de consumo del recurso hídrico entre la población. El análisis también incluyó la percepción social del riesgo ante contaminantes como flúor y arsénico, factores que influyen directamente en las decisiones cotidianas de los hogares.

Entre los principales hallazgos, destacó que, además de la problemática en la calidad del agua, existe una limitada difusión de información y una cultura de uso inadecuada. Señaló que persisten creencias erróneas sobre métodos de purificación, como hervir el agua o utilizar filtros domésticos, los cuales no eliminan contaminantes como flúor y arsénico.

A través de más de mil 500 encuestas aplicadas en la zona metropolitana, se identificaron conductas de riesgo en el consumo doméstico, como beber agua directamente de la llave, utilizarla para preparar alimentos o desinfectar productos sin tratamiento adecuado. Estas prácticas, indicó, incrementan la exposición a contaminantes y afectan de manera particular a grupos vulnerables.

El diagnóstico también permitió ubicar zonas prioritarias donde se concentra mayor desinformación y exposición. La investigadora subrayó que el derecho humano al agua implica no solo disponibilidad, sino también calidad, lo que conlleva obligaciones para el Estado y requiere acciones comunitarias, reformas normativas y estrategias de intervención multidisciplinaria.

Finalmente, enfatizó la importancia de avanzar hacia un enfoque de corresponsabilidad entre los sectores social, económico y gubernamental para garantizar el acceso seguro al agua y al saneamiento, y mejorar la cultura del consumo en la zona metropolitana.