– La presencia de contaminantes en pozos de la zona metropolitana afecta la salud y el desarrollo neurológico infantil.
San Luis Potosí, S.L.P.- Durante la presentación del avance de la Agenda Hídrica 2025, el doctor Fernando Díaz Barriga Martínez, académico de la Facultad de Medicina de la UASLP, advirtió sobre los riesgos que representa para la niñez la presencia de arsénico, flúor e incluso uranio en el agua subterránea de la zona metropolitana, un problema documentado desde hace más de tres décadas sin una solución integral.
El especialista señaló que estos contaminantes no solo provocan alteraciones dentales, sino que afectan órganos vitales como el cerebro, el corazón y los riñones, con impactos que inician desde el ambiente intrauterino. Explicó que el flúor interactúa con el calcio en el cerebro, generando alteraciones en el desarrollo neurológico, lo que se refleja en pruebas de memoria y habilidades cognitivas aplicadas a menores expuestos.
Díaz Barriga Martínez subrayó que la normatividad vigente no garantiza la protección del desarrollo infantil. Aunque algunos pozos cumplen con el límite actual de 1 miligramo por litro de flúor, señaló que el parámetro adecuado para proteger el cerebro de niñas y niños debería ser de 0.4 miligramos por litro, valor que prácticamente toda la zona metropolitana rebasa. Además, advirtió que la coincidencia de arsénico y flúor en varios pozos incrementa el riesgo y se asocia con disminuciones en el coeficiente intelectual, lo que puede traducirse en dificultades escolares y limitaciones futuras en innovación y desarrollo profesional.
El académico llamó a las autoridades municipales y estatales a asumir una visión metropolitana y priorizar el derecho humano a la salud. Enfatizó que la solución debe incluir sistemas de potabilización basados en ósmosis inversa, monitoreo riguroso de pozos y pipas, y vigilancia estricta de embotelladoras y rellenadoras. También exhortó a la Secretaría de Salud a ejercer plenamente sus facultades para garantizar agua verdaderamente potable.
Finalmente, invitó a la sociedad y a los tomadores de decisiones a actuar con responsabilidad ante la evidencia científica, recordando que las generaciones futuras enfrentarán las consecuencias de la inacción.