El Callejón del buche: Viernes de dolores, sabores y colores

El corazón de San Luis late con el Viernes de Dolores

El viernes de Dolores en San Luis Potosí es una tradición que la gente de la calle Altamirano conoce mejor que nadie ya que la comunidad del Barrio de Santiago, sus familias e incluso las calles mismas, llevan esta celebración en su ADN desde fines del siglo XIX ya que conmemoran esta fecha de manera especial, y gracias a ellos el callejón del Buche se convierte en un museo por un día al año.

Más allá de los altares dedicados a la Virgen de Dolores, encontramos auténticas reliquias religiosas: imágenes, estatuas y piezas antiguas, custodiadas por las familias potosinas del barrio. Estas son invaluables para la cultura potosina y católica, y durante este día están abiertas al público.

Cada imagen y cada pieza conforman los altares que nos recuerdan que en la tradición católica, la Virgen María sufrió siete dolores o sufrimientos tras la condena de Jesús. Esta fecha marca el inicio de la Semana Santa.

Bajo el sol de mediodía, uno podría esperar insolación y deshidratación, pero irónicamente, al finalizar el recorrido, se está más hidratado. Cada familia ofrece agua, incluso postres de hielo (bolis y paletas) a los visitantes de sus altares – una costumbre que no es casualidad. El agua suele acompañarse de semillas de chia, que además de aportar textura y sabor, simbolizan las lágrimas de la Virgen María al enterarse de la condena impuesta a su hijo en este mismo día.

Al final del recorrido, uno siente un presentimiento esperanzador: entre los fuegos artificiales, el Torito, la Estudiantina y, sobre todo, la devoción de las familias del Barrio de Santiago, esta tradición continuará por otros 127 años – y mucho más.

Con información de Guillermo Almendares y Fotografía de Ethel Almendarez