El Regreso en medio de tormentas, El Olimpo. Por Hermes

Después de una buena ausencia, nuevamente nos leemos por este medio. Regresamos en una época en la que el país parece condenado a la mala fortuna de tener en el Poder Ejecutivo —y replicado en estados y municipios— a Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), la llamada Cuarta Transformación. Tras seis años de un “líder” casi redentor para algunos, el saldo es una mezcla de cansancio, dogma y una peligrosa normalización del despropósito. Ahí está el reciente caso del aberrante Marx Arriaga en la Secretaría de Educación Pública, aferrado a un cargo del que fue despedido, argumentando que su salida atenta contra el “legado” del obradorismo y los libros de texto, a los cuales hizo una mezcla de doctrina y mala información histórica, científica y pedagógica. La fe como política pública.

Hoy el país vive múltiples aristas que, para la gran mayoría de la población y ciudadanía, parecen no importar mientras la economía no colapse y la vida productiva siga su curso. Para muchos, la política aburre. Pero a todos debería interesarnos que estos llamados “salvadores de la nación”, encabezados por alguien visiblemente afectado de sus facultades mentales y que dice estar retirado en un rancho llamado La Chingada, en realidad gobiernan desde las sombras. La ausencia de reflectores no lo retiró del poder; lo volvió titiritero. Y esa carga, cada vez más pesada, hoy recae sobre la primera mujer presidenta.

Porque a la presidenta la conferencia matutina ya no alcanza para justificar los problemas ni los temas complejos;  desde lidiar con los caprichos de funcionarios heredados hasta la indisciplina de legisladores que se creen intocables. Adán Augusto López Hernández es un vivo y gran ejemplo de esto, del cual, Claudia Sheinbaum apenas se lo sacudió medias y, día con día, surgen más casos de corrupción en torno a su persona, como el reciente conocimiento del desvío de más de diez millones de pesos en Baja California para apoyar su precampaña presidencial, además de los señalamientos por vínculos con el crimen organizado. El personaje sigue dando de qué hablar, mientras la presidenta aprieta los dientes, incapaz de apartarlo del camino. Y desde Macuspana, la risa burlona del hermano resume la consigna: “ej parte de la política, no somos iguales” debe argumentar desde su “retiro”.

Claudia Sheinbaum, como decía el propio Andrés Manuel López Obrador, parece condenada a “dar ternurita” al soportar a un ladino presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación quien se dice humanista y defensor de derechos humanos, pero permite escenas de monarquía barata: colaboradores limpiándole los zapatos y da órdenes para que queden relucientes. A eso se suma la batalla interna para impedir que correligionarios —no aliados— conviertan gobiernos estatales en feudos familiares. La ética selectiva también gobierna.

En fin, hay mucha tela de dónde cortar y temas que abordar. Todo lo trataremos aquí, desde el Olimpo, con la crudeza que merece un país cansado de relatos épicos y resultados raquíticos.

INFRAMUNDO.- Quien en entrevistas se vende como trailero con visión y gran capacidad empresarial con ese poder económico que dan las carnes frías, también aplicó sus “habilidades” para torcer la ley y contratar al despacho legal estratégico ubicado en el Barrio de San Miguelito, con las relaciones exactas para librar de la acción penal a su cachorro del grave delito y presumible violación. El hecho fue señalado por un medio de talla internacional como es El País de España y, extrañamente, en la aldea no hay una sola línea al respecto. Como se decía en otras épocas, los cañonazos de plata suelen ser más efectivos que las balas. Hoy una víctima no sólo sufre el tráfico de influencias y la corrupción; sufre aún más que su caso sea sepultado por la indiferencia de quienes deberían protegerla