San Luis Potosí, S.L.P.- La Zona Metropolitana de San Luis Potosí enfrenta una situación que, de acuerdo con el doctor Renato Ramos Palacios, ya no puede considerarse un problema futuro, sino una alerta ambiental inmediata derivada de la pérdida acelerada de áreas verdes y su manejo inadecuado.
Ramos Palacios, investigador de la Facultad del Hábitat de la UASLP, con formación en biología, ecología y ciencias ambientales por la UNAM y el IPICYT, ha dedicado su trayectoria al estudio del paisaje urbano, el microclima y la reforestación. Desde esta perspectiva, advierte que la ciudad muestra síntomas claros de deterioro ambiental vinculados al aumento de temperaturas, cambios en los patrones de lluvia y la recurrencia de ondas de calor.
Vegetación urbana: entre el debate y la evidencia científica
El especialista explicó que uno de los cuestionamientos más frecuentes es cuál debería ser la cobertura vegetal adecuada para una ciudad semiárida como San Luis Potosí. La discusión suele dividirse entre quienes defienden el uso exclusivo de especies del semidesierto y quienes apuestan por una ciudad más arbolada.
Sin embargo, desde la ciencia, la respuesta no es excluyente:
- Es esencial conservar y promover vegetación regional,
- pero también reconocer que la ciudad ha transformado su entorno original y ya no cuenta con una vegetación auténticamente nativa.
Procesos de urbanización han eliminado arbolado preexistente para dar paso a desarrollos habitacionales donde se introducen especies ajenas al clima local —como palmeras o árboles ornamentales— desplazando la vegetación original y reduciendo la capacidad ambiental del territorio.
Las áreas verdes como infraestructura ambiental
Ramos Palacios subrayó que las áreas verdes no deben verse como elementos decorativos, sino como infraestructura ambiental indispensable para:
- mitigar temperaturas,
- mejorar la calidad del aire,
- regular procesos hidrológicos,
- y fortalecer la resiliencia urbana frente al cambio climático.
Uno de los puntos más críticos es la suficiencia hídrica. La desaparición de zonas de recarga —como áreas naturales de la Sierra de San Miguelito— ha reducido la infiltración de agua, obligando a buscar recursos hídricos más lejanos, profundos y costosos.
Parques urbanos: potencial desaprovechado
Investigaciones realizadas por su equipo muestran que los principales parques urbanos tienen cobertura vegetal insuficiente:
- En Tangamanga I, menos del 50 % de la superficie cuenta con arbolado denso.
- En Tangamanga II y parque Morales se observan problemáticas similares, agravadas por temas de gestión.
Aunque estos parques sí generan beneficios ambientales —como reducción de temperatura y captura de carbono— su impacto es limitado por la falta de una reforestación integral.
Coordinación institucional, un pendiente urgente
El investigador señaló que la responsabilidad recae en los distintos niveles de gobierno, que deben actuar de manera coordinada en una zona metropolitana donde las decisiones ambientales no pueden tomarse de forma aislada.
A pesar de contar con un reglamento y una ley del árbol, persisten vacíos en vigilancia, cumplimiento y aplicación efectiva de la normativa.
Una responsabilidad colectiva
Ramos Palacios concluyó que atender los espacios verdes urbanos es una tarea compleja pero impostergable, pues de ello dependerá la calidad de vida y la viabilidad ambiental de San Luis Potosí en los próximos años.