Irrespetuoso y falto de educación: Bad Bunny viola reglas del museo y el INAH lo reprende en el Museo Nacional de Antropología

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) llamó la atención al cantante puertorriqueño Bad Bunny luego de que se difundieran imágenes en las que se le observa tocando una pieza arqueológica durante su visita al Museo Nacional de Antropología (MNA) en la Ciudad de México, acción que contraviene de manera directa las normas de conservación del patrimonio histórico.

Los hechos ocurrieron el pasado 17 de diciembre de 2025, cuando el artista, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, recorrió el recinto como parte de su estancia en el país por su gira DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour. Aunque su visita a espacios culturales fue inicialmente bien recibida, una fotografía publicada en redes sociales desató la polémica.

En la imagen, Bad Bunny aparece colocando su mano sobre una estela arqueológica expuesta sin vitrina protectora, lo que generó críticas de usuarios que señalaron una conducta irrespetuosa y carente de educación, al tratarse de bienes históricos cuya manipulación está estrictamente prohibida.

A través de un posicionamiento oficial, el INAH aclaró que el contacto físico con piezas arqueológicas está prohibido en todos los casos y que, al momento del incidente, el personal de custodia intervino de inmediato para evitar un mayor riesgo a la pieza. La institución subrayó que las normas aplican por igual a todos los visitantes, sin importar su fama o reconocimiento internacional.

Aunque no se anunciaron sanciones contra el cantante, el INAH enfatizó que este tipo de acciones pueden provocar daños irreversibles, ya que el contacto humano —incluso breve— acelera el desgaste de superficies que han perdurado durante siglos, debido a la presión y los aceites naturales de la piel.

La polémica reavivó el debate público sobre el respeto al patrimonio cultural y la responsabilidad de las figuras públicas, quienes, por su alcance mediático, influyen en la conducta de sus seguidores. Para el INAH, el episodio sirve como recordatorio de que la preservación de la historia exige respeto, educación y cumplimiento estricto de las reglas en todos los espacios culturales del país.