– El término se refiere a patrones socioculturales que promueven y sostienen la desigualdad de género y las relaciones de poder sobre las mujeres.
San Luis Potosí, S.L.P.- La diputada Sara Rocha Medina presentó una iniciativa de reforma a la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia del Estado, con el propósito de incorporar y definir la violencia simbólica como una modalidad de agresión, estableciendo criterios operativos y salvaguardas técnicas que garanticen seguridad jurídica, respeto a las libertades fundamentales y el uso de peritajes especializados para acreditar el daño.
La propuesta define la violencia simbólica como una conducta consistente y repetida, realizada por actores con poder de influencia pública o institucional, que mediante mensajes, símbolos o prácticas basadas en estereotipos de género produce un daño verificable en la autonomía, dignidad o derechos humanos de las mujeres. Para su configuración se requerirá sistematicidad, prueba de efecto real y una vinculación causal entre la conducta y el daño.
La responsabilidad por actos de violencia simbólica recaerá principalmente en autoridades estatales y municipales, instituciones educativas, partidos políticos, medios de comunicación masiva, empresas y organizaciones que ejerzan funciones públicas o influyan en la formación de la opinión pública.
La iniciativa aclara que no se considerará violencia simbólica el ejercicio legítimo de la libertad de expresión, los discursos políticos, sermones o prácticas litúrgicas, siempre que no constituyan una incitación directa al odio, a la violencia física o a la negación de derechos humanos fundamentales de las mujeres.
Para acreditar la existencia de violencia simbólica, la autoridad competente deberá contar con peritajes especializados en comunicación social, sociología o psicología, que demuestren la sistematicidad de la conducta y el daño estructural causado a la dignidad o derechos de las mujeres.
Las sanciones priorizarán medidas de reparación integral, como la disculpa pública, la rectificación de mensajes, la capacitación obligatoria en perspectiva de género y la implementación de protocolos institucionales de no repetición.
La diputada destacó que la violencia de género tiene manifestaciones visibles y otras más sutiles, pero todas se sostienen en la violencia simbólica, que reproduce desigualdad y discriminación mediante patrones estereotipados, mensajes y valores que naturalizan la subordinación de las mujeres.
La iniciativa fue turnada a la Comisión de Igualdad de Género para su análisis y dictamen.