San Luis Potosí, S.L.P. En un paso relevante para la defensa de la dignidad humana y el derecho a una vida libre de agresiones, el Pleno del Congreso del Estado aprobó la iniciativa de la diputada Roxanna Hernández Ramírez para incorporar el concepto de “violencia estética” en la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia del Estado de San Luis Potosí. Con esta reforma, se adiciona la fracción VII QUATER al artículo 4º, reconociendo oficialmente que la imposición de estándares inalcanzables de belleza constituye una forma de daño a las necesidades básicas de bienestar.
La legislación define a la violencia estética como la presión social y las prácticas que obligan a las mujeres a cumplir con cánones hegemónicos de belleza, derivando en exclusión social, actos de discriminación y graves problemas de salud mental. La reforma especifica que este tipo de violencia se manifiesta tanto en la ejecución de procedimientos estéticos sin consentimiento previo, como en el trato desigual o excluyente hacia aquellas personas que no se ajustan a las expectativas estéticas dominantes.
En su exposición de motivos, la diputada Hernández Ramírez enfatizó que la presión constante por alcanzar ideales de belleza impuestos socialmente no solo condiciona el desarrollo integral de las mujeres, sino que las coloca en situaciones de riesgo físico irreversible. La normativa subraya que este fenómeno afecta con mayor severidad a mujeres en condiciones de vulnerabilidad, incluyendo niñas, adolescentes, adultas mayores y personas con discapacidad, quienes enfrentan limitaciones en su capacidad de decisión y un mayor riesgo de ser sometidas a prácticas abusivas.
Con esta modificación, el Estado asume la responsabilidad de visibilizar una realidad que hasta ahora carecía de marco preventivo y de atención. Al reconocer la violencia estética como una modalidad específica, el Poder Legislativo busca establecer mecanismos institucionales que protejan a las mujeres frente a la cosificación, garantizando que su valor no dependa de su apariencia física. Esta reforma marca un precedente en la protección de los derechos humanos en la entidad, posicionando a San Luis Potosí a la vanguardia en el combate a las estructuras sociales que perpetúan la desigualdad mediante la imposición de cánones estéticos.