Los Chapulines. Un texto de Valentín Ortiz Rebolloso

Ébano, S. L. P.- Al Amigo Alfonso Badillo Dimas (Q.E.P.D.)

Y éstos se volvieron más glotones, golosos, ansiosos, desesperados por atragantarse todo lo que se le antepusiera a su paso.

Antes eras verdes, en sus costados vestían fragmentos de rojo, manchillas negras, rosa mexicano, amarillito, grises, cafecitos o chocoyos tal y como los paisanos los miran.

En estos tiempos algunos se metamorfosearon en golondrinas marabuntas sáuricas, ahora invadieron todos los terrenos que ayer no eran de concreto.

Un Virólogo me contó con gran congoja. ¡Esta enfermedad es más nociva que las otras!, más por los presupuestos de los pueblos, no es tan nueva.

Es por falta de moral y ética, no hay cura para ello, ni enviándolos a Orar a Chalma por sus pecados.

Para su mal, lamentablemente no hay alivio porque es de falta de conciencia, del alma y su corazón rusiento.

Cuando era niño me la pasaba muy feliz en compañía de mis amigos escuchando el canto del chapulín sobre el árbol de guamúchil, para después atraparlo.

Detenerle el sueño del vuelo de sus alas con rumbo al mar de La Plata, sus sinfónicos cantos me denunciaron su presencia, lo atrapaba y le amarraba unos metros de hilaza en una de sus larguiruchas patitas, lo soltaba y soñaba que era mi nave espacial que me llevaría un día no lejano a un mundo más sano al futuro.

Más llegaron los otros metamorfoseados chapulines y ahora con nostalgia, solo recuerdo a los primeros con los que jugaba en mis años de niño.

 

Valentín Ortiz Rebolloso/ Ébano, S. L .P. , México, 14 de Abril de 2021

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